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jueves, 20 de agosto de 2015

SIEMPRE CONMIGO



Yo llevo en mi cintura mucha ausencia, mucho azote en el pecho, mucho bosque caído, madera negra, ébano podrido y pino yermo de un ayer tan vivo como presente.

Converso con nadie y con indulgencia escucho y aprendo esta ausencia que duele, que absorbe lentamente, trueno en la noche oscura en que me encuentro, con los zapatos mojados y el cuerpo al viento. Y en los peores días me divido en pedazos, en tristes caminos de miedo. Y a veces tiemblo sin frío y busco salidas mintiendo al destino de lo que fue y lo que queda.


Palpo las formas de los que se fueron, las repito, las amo, las sacudo,  las lleno de tierra, de flores, de aromas azules y verdes, de semillas nuevas. De boca, de labios, pétalos abiertos, de tantos y tantos abrazos y besos que van y que vienen, arriba y abajo sin ninguna coherencia y todo pintado de opaco y misterio, de olvido sombrío, y todo, todo en absoluto sin una respuesta.

Vive en esta casa un mundo de ausencias y para mi suerte, corriendo en mi navío, la sal de la esperanza, la luz de primavera.



 Inocentes y fieles, vaya donde vaya, en medio de mi vida, están ellos, mis perros y gatos firmes como piedras, sencillos, desbordados y alegres...
Ellos están siempre.















martes, 5 de mayo de 2015

DANDY Y LOS GATOS


Si  Tecla y yo quedamos prendadas con el nuevo compañero canino, no fue así con los gatos. A ellos les pareció una ofensa despiadada la entrada de Dandy en nuestras vidas.

Los primeros días, de malas maneras y formas poco cuidadas, demostraron su malestar por su presencia en casa. Y cuando, los reyes del castillo,  vieron ignoradas sus ruidosas reivindicaciones, porque  sus bufidos no amedrentaban a nadie, decidieron congregarse en la planta de arriba, en los rincones, para poco a poco reconquistar su espacio. Ellos jamás se rinden!!

Llevan tres meses en lo alto, defendiendo su espacio limitado. Cuando salimos a los parques,  bajan la escalera y se adueñan del hogar vacío. Encuentro cicatrices de su  transito en la encimera, huellas en el baño, en la maceta volcada en la ventana.  Y luego, a oscuras, regresan a su imperio desierto, tranquilo y relajado.

Pero Dandy desborda energía, y ahora, se cuelga de la escalera buscando a sus amigos felinos para estrecharles la mano, pasear del brazo, conversar con ellos y dormir enredados como hiedras.

Quiero que se quieran, que  jueguen en el patio, que suenen violines de belleza por los mares, que estemos recostados en la sala grande, en la noche oscura del invierno y en la luz encendida del verano, embelesados, repitiendo estaciones, recorriendo mundos sin atajos, día a día. Acariciarlos con seis manos si hace falta. Volar como plumas ligeras y vacias. Andando, llenar espacios, quemar piedras altivas y allanarlas.

Siempre juntos iremos hacia el futuro que es mañana, es hoy, es la infancia pasada.
Tomaremos la vida en una copa de viento de los prados. Y así ha de ser hasta que los brazos de la muerte nos alcancen.

 Ayudaré a mis pequeños jinetes a admirarse, conocerse y abrirse como flores de mayo. Y
 poco a poco, despacio, sin luchas ni violencia,  descubran en Dandy una familia entera.














miércoles, 22 de abril de 2015

MAS PRIMAVERAS

Con todo su orgullo inquebrantable, derramó la primavera su copa en mi vestido, brillando en verde, poblando los colores, oliendo a sombra clara, a vientre fértil.
Grandeza luminosa, madre tierra, jardín salvaje. Se abrieron las verjas, las ventanas, los balcones regios. Las noches sacudieron su arnés oscuro y levantaron estrellas junto a lunas blancas.

Nosotros andamos por el parque, siguiendo planetas y semillas.
 Deslizándonos en  flores encendidas, tejemos nuestra vida en tanta vida nueva.

Dandy, mi centella,  va y viene, nos rodea, corre, desaparece, asoma, se pierde, le silbo y  jadeando por encima del tiempo, se divide en rayo enérgico y obediencia quieta. Es un perro abundante, su estación es esta. Loca y despeinada primavera.

Tecla, mi dulce gruñona, se adelanta, persigue a su amigo pero no alcanza y se queda oliendo el viento. Pedazos de día celeste y largo se estrellan en su hocico, mientras ella indaga de donde nacen los senos de tanta abundancia fresca.

Están conmigo, construyen alegría. Las penas que prenden en mi casa, esas que invitan y castigan, resbalan cuesta abajo, desbocadas como ellos.

La vida necesita vestir mas primaveras.





















martes, 24 de diciembre de 2013

NOCHEVIEJA 2013

Es mi primera Navidad sin mi hermano, la segunda Navidad sin mi hija, la quinta Navidad sin mi madre y así, atravesando pesares, hasta llegar a la infancia remota y pequeña.

Los perros cabizbajos, navegan por mi desierto, comparten mi espacio en sombra densa. 
Bimba petrificada, me observa  abrigada en la nostalgia. 
Màgic, el gato humano, se recuesta en mi costado para hacerme agradable esta noche difícil.

Golpea la puerta el ayer y se llena la casa de espanto.

Es la ausencia mi hogar permanente. Cubre las ventanas, las puertas, las paredes, el suelo y sigue tejiendo. Sube por los bolsillos, la ropa, los huesos. Me atrapa, me cubre la frente, me encuentra al mediodía, aparece en la niebla. Ya no le temo. En el mañana, seguirá viniendo. 

Mi hija  toma forma, asoma el universo. Descubre la desnudez de la vida, el frío entre los dientes.  La vajilla se quiebra, se hace añicos. Los dedos invisibles aprietan la garganta. Tiembla la copa en los labios.  Hay mucha tristeza acechando en la mesa vacía. 

Camino, esta noche camino y crece la lluvia.

Crece la lluvia y el último paseo es corto y terrible.


Cansada y caída lloro a escondidas y avanzo en las tinieblas.

FELIZ NAVIDAD!!!!









viernes, 5 de julio de 2013

LOS NIÑOS


No puedo adivinar como lo saben, ni que oculta razón  les desliza hacia el futuro, pero los perros viajan en el tiempo y conocen la hora en que  llegan los niños.
Hay todo un ceremonial en el momento en que aterrizan, se despliegan en abanico hacia la puerta, respiran agitados, olfatean el aire, aguardan el sonido, levantan la trufa electrizados, acechan atentos, buscando,
van y vienen intranquilos y con mirada solemne reprochan mi ignorancia. Algún que otro quejido, un trino apagado, un breve ladrido escapa, la espera se eterniza y cada minuto se alarga varios siglos. 
Del aeropuerto a casa hay un buen trecho, es un destino tan largo como el propio viaje; desembarcan los últimos con la azafata, esperan el equipaje, su padre o algún adulto debe recogerlos. Se triplica el tiempo en casa y ya es imposible retenerlos.

Algo extraordinario sucede, a través de ellos asoma  la dicha que se acerca, percibo luz en su sonora espera.

¡Hay tanto dolor en mi, tanta nostalgia!

Se que en estas fechas cierran las escuelas, suelen venir en estos días como ráfagas de lluvia fresca, traen en sus bolsillos las sonrisas mas bellas, todo el azul del cielo de verano, toda la alegría condensada en sus labios. La vida entera asoma con ternura por su cuerpo ágil. Y yo, a su lado, recibo el canto, bailo sus palabras.  Desnuda de tristeza, suelto mi bandera al viento y corro a buscarles.

Suena el teléfono
-         ¡Sorpresa!
-         Lo se, están aquí los niños
-         ¿Quién te lo ha dicho?
-         Los perros



¿Cómo es posible? Lo ignoro pero lo saben, siempre lo saben, siempre.

















Los gatos observan impasibles este ajetreo desde la majestuosa quietud de su reposo, huyen del escándalo, el ruido de los niños les espanta. Emigran a cotas mas tranquilas, se apartan, se sumergen  en los armarios, bajo la cama, en algún recoveco inexpugnable y no asoman hasta que la calma, vestida de dulzura, regresa a casa.

Quizá, cuando la orilla oscura de la noche nos congregue alrededor de la mesa,  atareados con los platos, con los perros tranquilos, ya sosegados y cansados por el maravilloso día, aparezcan los gatos, sobrios, silenciosos, indulgentes, buscando por fin una caricia y la grata compañía de los que estamos cenando.





sábado, 16 de junio de 2012

ANGELES DE LA GUARDA

He visto nacer la luz en los almendros y mares de fuego ascender en las mangas del tiempo.
He aprendido que todos los abismos tienen alma, sentido y abundancia. Basta con correr las cortinas de la vida, envolverse en ellas y abrir las ventanas creciendo, duplicarse en los recuerdos e invadirse.
Delicada tormenta, sin recrearte en temblores ni en tinieblas tomas cuerpo sin vanidad ninguna.

Cada  día espero poner la copa en mis labios, saborear la realidad como una golosina de la infancia dormida.
Rígida, implacable, erguida y fría la noche pisa la memoria con dentelladas oscuras, siniestras enemigas. ¡ No podreís con nosotros!

Ellos, mis ángeles guardianes, mis fieles amigos, se desperezan, agitan, bostezan y velan los sueños. Mis  ángeles peludos entran alegremente, con luz benigna y fresca lamen, conquistan, remueven, abrazan, juegan, susurran, ronronean, laten, brillan, ensanchan el nido y siguen adelante conmigo.                
                                                                           













jueves, 12 de enero de 2012

RUTINA

No pueden resistirse a entrar en el agua.
Aquí impera la hermosa voz de la abundancia, la dulce compañía de las horas largas, el esplendor del juego repetido.


La cabellera azul del agua mansa toma sus cuerpos, les abraza, mece sus mangas en la espuma blanca. El cielo se ondula con un rizo ancho. Un frío sol de enero se desliza con ellos, se sumerge y nada a su lado.


Tecla, la sirena pálida, sacude su pelambre con infinita gracia, pero el salitre la cubre y el frío late. La arena la envuelve y será su toalla, corre, se revuelca, gira, voltea, se reboza. Y fresca como el día humilde, se prepara para llenar nuestra casa de costa  mediterranea.


Germina a nuestro paso una alfombra verde, una campiña de frutas y semillas.  Abren sus pétalos las flores. Es la vida, la vida generosa, la vida en su hermosura. La vida.. nuestra vida


















miércoles, 11 de enero de 2012

VOLVER A CASA

Galopa el alba por el horizonte y una llama de luz toca el paisaje oscuro. No puede esperar la niebla ni un segundo para derramarse entera en nuestro espacio. Luego viene la ventisca vestida de silbidos infernales y cruza el cielo con impetuosas rachas y sin darse tregua, el sol resurge de entre la espesa maraña blanca.

Acude el mediodía a rescatarnos del mal trago. Se ha calmado la tierra enlutada y el frío, ahora, nos muerde más despacio.

Pinos, robles, encinas, rocas y fragancias se despliegan y extienden innumerables veces por nuestro costado.

Tanto invierno, tanta belleza ahogada en la agonía, tanto miedo en mi garganta.

Pasamos el día errando, buscando el camino perdido, sin encontrarlo. Andamos, corremos, nos apoyamos, se crecen para darme ánimo, pero es en vano.

Ellos en cambio no sienten la espesura, se jactan de ir a mi lado, si van conmigo no puede ocurrir nada malo. Con esta actitud provocan el milagro. Un minúsculo riachuelo de barro nos integra en sus faldas.

Dan las tantas de la madrugada cuando entramos en casa. Los gatos esperan, impacientes,  y perciben lo muy cansados que estamos. Si, muy cansados.