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domingo, 7 de mayo de 2017

PRIMAVERA GENEROSA


Llega la primavera con sus senos cargados de lluvia y esperanza. La aridez de la tierra se transforma en ruidoso traje de todos los colores existentes.  

De un golpe de cadera abre las semillas enterradas y despierta las flores del largo  letargo, dándoles un cuerpo sinuoso y exultante.

Desembarca con un ejército desordenado y en las grietas de las piedras grises dibuja su rostro delicado. Trae sabor a vida, a dicha, a menta, a hierba luisa, a citronela…  

Se extiende perezosa y sigue andando hasta que cruje el maíz maduro y las espigas se nutren de recuerdos.

Hace caer los muros y abre puertas, ventanas y balcones, para que saluden jacintos y  lavandas, lirios y  azucenas, rosas y tulipanes, petunias, delias, claveles, campanillas y otras tantas flores, grandes o pequeñas cuyos nombres desconozco.

Se levanta abundante llenando de nuevo los caminos salvajes. Y acecha en la frente como un rayo.

En su mirada, enredados en sus manos largas, andamos con nuestras cicatrices bien sujetas. Me estiro boca arriba, cierro los ojos y dejo que mis huesos reposen sobre su largo flequillo verde.

Mientras ella me mece como a un recién nacido,  llegan los perros cansados, jadeando, cubiertos de polvo y semillas pegadas a su manto, desgreñados y locos de alegría. Vienen de cazar fragancias, aromas, fuegos y enemigos de arcilla.

Bendita primavera generosa!!!! Bienvenida seas!!!.

















domingo, 15 de mayo de 2016

NOS MUDAMOS



Hemos ido a vivir entre apretadas flores de tallo verde y pétalos silvestres,  matorrales espesos,  fragantes pinos torcidos al viento, robles y encinas y terrones azules de mar y de cielo.
Suena la campana de la iglesia y un gallo rompe la línea del silencio. Derraman, en el paisaje, los pájaros su trino formando un coro enmarañado entre la piedra estática y la quietud matutina.  

Tecla recorre la montaña como un puñado de tierra, huele, vigila, descubre los latidos de esta vida menuda que pasa entre la hierba  y Dandy persigue pajaritos que le retan al vuelo. Se va, desaparece en los zarzales y regresa engalanado de barro, de rocío y de pradera. Avanza de nuevo coronado de incontables pinchos y hojarasca y algún arañazo en su vestido regio. La lengua resbala hacia fuera y jadea, babea y brilla al mismo tiempo. Hay en sus ojos  una felicidad indecible mientras su cola gira como una vela en tormenta.

Debimos haber marchado hace ya tiempo. La ciudad, la grave pesadilla de paredes sombrías, la masa intranquila de rejas cortantes, movimiento intermitente que galopa entre grises nocturnos y amargos rechazos, de largos vacíos y erguidos rumores. La  gran Barcelona que jamas se detiene pero tiene frío y tose y enferma y tiene fiebre y duele y quema y arde y mata sin ni un suspiro de pena.  Esta urbe mía, a la que a veces amo y otras he maldito, nos llenó de hartazgo, nos quedó pequeña.

Los gatos, de momento, se quedan al cuidado de mi hijo, en su castillo sagrado, su fortaleza augusta, porque para ellos no hay más universo que esa morada antigua.













jueves, 14 de abril de 2016

ALEGRIA

Debo estar loca pero todo pide que le cante. Las tinieblas profundas y engañosas, de pronto,  se tienden en mis brazos. Las zarzas del camino, salvajes, dolorosas, duras y enramadas se inclinan, se arrepienten y aunque vuelven a la boca no destruyen mi aura. Ahora, bajo la luz huraña alcanzo a ver la paz en las ventanas
Codo a codo, la arena suspendida en el aroma de las flores se calza mis zapatos. Ahora el mar reluce, llegan los perros y sus amigos, corren y crecen a mi vista y el fondo de la tierra es transparente.  

El duelo me hace llorar, el luto suena en el tiempo y en mis andares desolados y heridos. Las cicatrices se derraman en costados abruptos y siguen en la mesa, cenando conmigo.  Ahora, sentados en círculo en las olas, esa gente reunida, deja en mi vestido una sonrisa ancha.

Estoy  preparada para saltar el cosmos
















miércoles, 22 de abril de 2015

MAS PRIMAVERAS

Con todo su orgullo inquebrantable, derramó la primavera su copa en mi vestido, brillando en verde, poblando los colores, oliendo a sombra clara, a vientre fértil.
Grandeza luminosa, madre tierra, jardín salvaje. Se abrieron las verjas, las ventanas, los balcones regios. Las noches sacudieron su arnés oscuro y levantaron estrellas junto a lunas blancas.

Nosotros andamos por el parque, siguiendo planetas y semillas.
 Deslizándonos en  flores encendidas, tejemos nuestra vida en tanta vida nueva.

Dandy, mi centella,  va y viene, nos rodea, corre, desaparece, asoma, se pierde, le silbo y  jadeando por encima del tiempo, se divide en rayo enérgico y obediencia quieta. Es un perro abundante, su estación es esta. Loca y despeinada primavera.

Tecla, mi dulce gruñona, se adelanta, persigue a su amigo pero no alcanza y se queda oliendo el viento. Pedazos de día celeste y largo se estrellan en su hocico, mientras ella indaga de donde nacen los senos de tanta abundancia fresca.

Están conmigo, construyen alegría. Las penas que prenden en mi casa, esas que invitan y castigan, resbalan cuesta abajo, desbocadas como ellos.

La vida necesita vestir mas primaveras.