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jueves, 14 de abril de 2016

ALEGRIA

Debo estar loca pero todo pide que le cante. Las tinieblas profundas y engañosas, de pronto,  se tienden en mis brazos. Las zarzas del camino, salvajes, dolorosas, duras y enramadas se inclinan, se arrepienten y aunque vuelven a la boca no destruyen mi aura. Ahora, bajo la luz huraña alcanzo a ver la paz en las ventanas
Codo a codo, la arena suspendida en el aroma de las flores se calza mis zapatos. Ahora el mar reluce, llegan los perros y sus amigos, corren y crecen a mi vista y el fondo de la tierra es transparente.  

El duelo me hace llorar, el luto suena en el tiempo y en mis andares desolados y heridos. Las cicatrices se derraman en costados abruptos y siguen en la mesa, cenando conmigo.  Ahora, sentados en círculo en las olas, esa gente reunida, deja en mi vestido una sonrisa ancha.

Estoy  preparada para saltar el cosmos
















miércoles, 22 de abril de 2015

MAS PRIMAVERAS

Con todo su orgullo inquebrantable, derramó la primavera su copa en mi vestido, brillando en verde, poblando los colores, oliendo a sombra clara, a vientre fértil.
Grandeza luminosa, madre tierra, jardín salvaje. Se abrieron las verjas, las ventanas, los balcones regios. Las noches sacudieron su arnés oscuro y levantaron estrellas junto a lunas blancas.

Nosotros andamos por el parque, siguiendo planetas y semillas.
 Deslizándonos en  flores encendidas, tejemos nuestra vida en tanta vida nueva.

Dandy, mi centella,  va y viene, nos rodea, corre, desaparece, asoma, se pierde, le silbo y  jadeando por encima del tiempo, se divide en rayo enérgico y obediencia quieta. Es un perro abundante, su estación es esta. Loca y despeinada primavera.

Tecla, mi dulce gruñona, se adelanta, persigue a su amigo pero no alcanza y se queda oliendo el viento. Pedazos de día celeste y largo se estrellan en su hocico, mientras ella indaga de donde nacen los senos de tanta abundancia fresca.

Están conmigo, construyen alegría. Las penas que prenden en mi casa, esas que invitan y castigan, resbalan cuesta abajo, desbocadas como ellos.

La vida necesita vestir mas primaveras.





















miércoles, 22 de mayo de 2013

CHARLANDO


Andar entre el paisaje con los perros es un regalo completo, para algunos será minúsculo, para nosotros,  que amamos el espacio compartido, es todo un universo en las entrañas.
Nos gusta la lluvia cuando llueve, la niebla espesa en la mañana,  el sol oscuro que te ciega, el pájaro en el  follaje del viento cristalino, la vida galopando por la la boca, y surcando el espacio transparente el río, el mar, las olas cantarinas, el cielo y la  tierra amarrados en un abrazo.

Arriba, en lo mas alto, hay una red de amigos, personas y animales que huelen a lavanda y armonía. Cruzamos por el mismo destino inconfundible, fundidos en racimos de justicia, paz y nido.
La cifra varía cada día, a veces muchos, otras veces nadie.

Yo con mi dolor a cuestas, extiendo a mi hija y me estremece sentir su energía cósmica, su talle frágil en mi cintura. 
 Es maravilloso salir a correr mundo y confundirse. Quemar la mascara, atravesar la tierra desnuda y terminar semilla. 

Cuando nos vemos cansados, tomamos la avenida y nos sentamos en medio de la calle, a nuestros pies los perros jadean soñolientos. En invierno, la mesa sola y desnuda se colma de café caliente, risas, arena movediza, humo y vino tinto. En entretiempo corre la cerveza ,y siempre, la palabra entre el sonido alegre, esa música que canta y cura, esa voz que tan bien conocen nuestros perros.



























miércoles, 27 de marzo de 2013

SEMANA SANTA



Llevamos mas de un año prisionero del asfalto. Necesitamos levantar la ciudad y extendernos por el verde, errar bajo los pinos, hundir los pies descalzos en la tierra, trepar por el aire, llenarnos de  raíces y resina, oler las  flores diminutas al lado del camino, estas flores sin nombre ni apellido.

Formamos una caravana de dos coches y trece individuos: cuatro mujeres, nueve perros, de todas las edades, status y colores. Desde los mas ancianos, los conquistadores, la gruñona, la hembra lesionada, hasta el bombón azabache de un par de meses. 

Andamos en ascendente, acariciando los árboles heridos, oliendo los pétalos perdidos, enhebrando los hilos del follaje. Olmos, encinas, nogales, lianas enredadas. En cada recodo que cruzamos. buscamos las huellas transparentes, explorando el suelo y sus tesoros.


En  sus hazañas una de las perras se ha vestido de estiércol, su manto apesta, por una vez no ha sido la prodigiosa Tecla. Otros arrastran ramas caidas, gigantes como vigas de madera, sus rabos en alto, despiertos,se reparten por todas las esquinas de la tumultuosa maleza, se sumergen en la fuente del presente, abiertos a lo nuevo, jadean, acechan, levantan la alfombra verde y sacan de su hogar a abundantes insectos. No quieren mas, están felices y contentos con el paseo.

Todo, absolutamente todo alrededor rezuma vida, paisaje, arboles, colinas, infinito. Briznas de hierba retoñan entre las grietas de las piedras grises. Yo busco a mi hija muerta, aquí, en el rostro hermoso de la tierra, nace el delirio ancestral de volver a verla, de tanto que pude decirle y no le dije, de tantos abrazos que quedaron pendientes. Viene conmigo la tristeza, me acompaña siempre, mi segunda casa es la ausencia.
Xaloc anda a mi lado, pegado a mi rodilla, levanta su hocico y roza mi mano con dulzura. Desde lejos Sólid que va y viene, cierra el paso y se golpea en mis piernas, su mirada ancha y sincera reconoce mi ánimo abatido. Sonrío cuando Tecla aparece de en medio de la nada, se acerca trotando y hunde su cuerpo entre mis dedos.  Incluso los demás perros parecen alerta. Es incuestionable el poder terapéutico que ejercen.


La primavera nos mece en sus brazos. Llena con su voz la luz del cielo. A cada paso sobreviene su fuerza poderosa, nos recorre, nos invade, nos besa en sus labios tiernos.


Hambrientos, cansados, sedientos, sudorosos, palpitantes de gozo, llegamos a la cima. Ha sido duro pero vencemos.












viernes, 20 de mayo de 2011

DIAS DE MAYO

 Ni siquiera podemos llegar hasta la playa. El mar pertenece ahora a un puñado de bañistas que desembarcan al sol ardiente, envueltos en soledad y desprecio. Se pierden, pálidos, en las cálidas arenas. Pero apenas asoma nuestra sombra se agigantan, chillan y nos echan, porque no nos quieren en su granero yermo.


Pues nos vamos.

Nos recogemos en aislamiento y ascendemos hacia  los parques. Una cadencia de verdes, que llega de la garganta terrestre, nos rodea. Un aire tupido de aromas nos abraza.

Sumergidos en este mayo orgulloso, recogemos todos los frutos de sus caderas anchas.





sábado, 23 de abril de 2011

AZUL


 Luz, el Mediterráneo es luz. Este mar indomable que sacude al invierno, brilla en las entrañas de las olas; azules suaves manchando fuego y piedra, casa y fogones, relámpagos azules, pétalos azules, tiempo azul.

Todo cabe en su cintura, bajo su vientre espacioso crea el mundo a sol y arena. Y ahí estamos nosotros, cada día en su fragancia, en sus senos generosos, en su envoltura sumergida, en su cuerpo extendido, labrado gota a gota de aire y espuma transparente.

Por eso el mar conoce nuestros pasos, sabe de ladridos y jadeos, de reveses y prisas. Suena desbocado en nuestro vuelo que se transforma, cada mañana, en luz  azul.









sábado, 9 de abril de 2011

CÁLIDO ABRIL

Las semillas sacuden la tierra y estrenan aire y colores nuevos. Las noches huelen a lirios, jazmines, geranios mojados, espuma marina, pétalos ardientes, pueblo en suspenso. El sol generoso cae en catarata transparente.
Nos quedan pocos dias para disfrutar de mar y  playa extensa, caminamos desmandados, ligeros y  frescos hacia el paraíso húmedo, hacia las olas abiertas en racimo, a sembrar alegría entre los dientes de la vida y  recoger el sol salpicado de salitre en nuestros cuerpos sedientos de arena sumergida.
La calle grita a mediodía, suenan las bocinas de los coches llenando los rincones de silencio. Se transforma el paisaje, deslumbra, se viste color fuego.  
Por la puerta de atrás sale de puntillas el invierno.

Y ahora, en este instante, quemamos tu aliento en nuestro aliento.

Entramos en ti, primavera.