domingo, 23 de marzo de 2014

MARZO 2014



Llenaremos el año con dolor y duelo y las horas de espera hasta cruzar la muerte, con olas cerradas de amor y tristeza.

Crecemos, palpitamos junto al aire espeso. Nuestra compañía es firme y se duplica en las penas, en los juegos matutinos, en el temblor del pecho que crepita, en nuestras andanzas tiernas y sinceras.
Esther, mi hija fallecida, se cuelga de mi brazo en el paseo. Mi hermosa niña, surge de un lugar cualquiera para nacer de nuevo. Siempre contenta y decidida, acaricia los perros y en silencio, regresa a mi su cuerpo etéreo. Caminaré, correré, andaré caminos viejos, mientras pueda verla.

Cada día el mar nos recibe desprendido, cada día asoma con vestido nuevo, cada día nos sorprende y como una menuda flor silvestre nace y muere. Desemboca, ruge, cambia, hoy azul, luego violeta, rojo, plata, verde, negro, dulce, sangriento, suave o fiero, hostil, severo, andrajoso, espiral, deshojado y siempre guardador de secretos.


Huyo, me sacudo y escapo de la vida. Ya no existo. Y el olvido susurra envuelto en brumas, saltos, jadeos, ladridos, en eterno combate por mi luz perdida.















martes, 24 de diciembre de 2013

NOCHEVIEJA 2013

Es mi primera Navidad sin mi hermano, la segunda Navidad sin mi hija, la quinta Navidad sin mi madre y así, atravesando pesares, hasta llegar a la infancia remota y pequeña.

Los perros cabizbajos, navegan por mi desierto, comparten mi espacio en sombra densa. 
Bimba petrificada, me observa  abrigada en la nostalgia. 
Màgic, el gato humano, se recuesta en mi costado para hacerme agradable esta noche difícil.

Golpea la puerta el ayer y se llena la casa de espanto.

Es la ausencia mi hogar permanente. Cubre las ventanas, las puertas, las paredes, el suelo y sigue tejiendo. Sube por los bolsillos, la ropa, los huesos. Me atrapa, me cubre la frente, me encuentra al mediodía, aparece en la niebla. Ya no le temo. En el mañana, seguirá viniendo. 

Mi hija  toma forma, asoma el universo. Descubre la desnudez de la vida, el frío entre los dientes.  La vajilla se quiebra, se hace añicos. Los dedos invisibles aprietan la garganta. Tiembla la copa en los labios.  Hay mucha tristeza acechando en la mesa vacía. 

Camino, esta noche camino y crece la lluvia.

Crece la lluvia y el último paseo es corto y terrible.


Cansada y caída lloro a escondidas y avanzo en las tinieblas.

FELIZ NAVIDAD!!!!









domingo, 17 de noviembre de 2013

FRIO



Forma el mar una azucena blanca. Entramos en su cáliz con los pies descalzos, cayendo desmandados en las olas. Sus pétalos errantes golpean nuestro pecho.

Huele a invierno, a cielo matutino.

Tecla galopa salpicando luz y arena.
 Sólid, Xaloc y yo  dejamos que el agua nos anegue.

Es un momento en que la paz nos mece y la vida no duele ni se inquieta.

Ando hasta la orilla y me sumerjo en el  espacio duro,  gélido y cerrado del pasado. Allí busco a mi hija, a mis padres, a mi hermano, aquella familia que una vez fuimos y ahora se enreda entre mis dedos como harapos. De aquello queda el perfume, la abundancia y una casa vacía y desgarrada.

Pero llegan los perros trotando, húmedos, calados, indomables. Se congregan a mi lado, me inundan, me inspeccionan y lamen, glotones, mis tinieblas. Se sacuden, se secan en mi vestido y  sin malicia alguna, levantan una gaviota rezagada.
Les hablo y en cada silaba brota la esperanza del ahora. Hundo caricias en sus mantos y nacen primaveras de mis manos.
Ya está la vida dispuesta a latir conmigo, se extiende como una alfombra generosa y fragante.

Pasó el momento del espanto, tomo aire y respiro porque en nuestro hogar, el día a día es un espacio sereno y transparente. 


















martes, 29 de octubre de 2013

SOL DE OCTUBRE

Quema el sol, su luz se esparce como un pétalo azul entre la arena. Las olas errantes visten la playa de música serena y un mundo submarino emerge
Encendida desde lo mas profundo, el agua nos arrastra con visible nostalgia y nos canta su arrebatadora canción de compañía.

Ya no queda nadie. Los veraneantes, turistas, viajeros y gente de todas partes se esconden en los muchos hogares del mundo. Pero nosotros estamos amarrados a este paisaje húmedo, entraña celeste, pícaro infinito, siempre único, siempre distinto y cristalino.

Desde el amanecer del verano que estamos pegados a la sombra y ya es tiempo de nadar, mojarnos el vestido, dejar que la estela salitre anide en nuestro cuerpo y ladrar y  gritar como locos al viento y chapotear en desorden y bailar en la orilla, y envolvernos de brazos y cielo y olvidar, olvidar las ausencias transformando nuestras penas en dicha sincera.






viernes, 5 de julio de 2013

LOS NIÑOS


No puedo adivinar como lo saben, ni que oculta razón  les desliza hacia el futuro, pero los perros viajan en el tiempo y conocen la hora en que  llegan los niños.
Hay todo un ceremonial en el momento en que aterrizan, se despliegan en abanico hacia la puerta, respiran agitados, olfatean el aire, aguardan el sonido, levantan la trufa electrizados, acechan atentos, buscando,
van y vienen intranquilos y con mirada solemne reprochan mi ignorancia. Algún que otro quejido, un trino apagado, un breve ladrido escapa, la espera se eterniza y cada minuto se alarga varios siglos. 
Del aeropuerto a casa hay un buen trecho, es un destino tan largo como el propio viaje; desembarcan los últimos con la azafata, esperan el equipaje, su padre o algún adulto debe recogerlos. Se triplica el tiempo en casa y ya es imposible retenerlos.

Algo extraordinario sucede, a través de ellos asoma  la dicha que se acerca, percibo luz en su sonora espera.

¡Hay tanto dolor en mi, tanta nostalgia!

Se que en estas fechas cierran las escuelas, suelen venir en estos días como ráfagas de lluvia fresca, traen en sus bolsillos las sonrisas mas bellas, todo el azul del cielo de verano, toda la alegría condensada en sus labios. La vida entera asoma con ternura por su cuerpo ágil. Y yo, a su lado, recibo el canto, bailo sus palabras.  Desnuda de tristeza, suelto mi bandera al viento y corro a buscarles.

Suena el teléfono
-         ¡Sorpresa!
-         Lo se, están aquí los niños
-         ¿Quién te lo ha dicho?
-         Los perros



¿Cómo es posible? Lo ignoro pero lo saben, siempre lo saben, siempre.

















Los gatos observan impasibles este ajetreo desde la majestuosa quietud de su reposo, huyen del escándalo, el ruido de los niños les espanta. Emigran a cotas mas tranquilas, se apartan, se sumergen  en los armarios, bajo la cama, en algún recoveco inexpugnable y no asoman hasta que la calma, vestida de dulzura, regresa a casa.

Quizá, cuando la orilla oscura de la noche nos congregue alrededor de la mesa,  atareados con los platos, con los perros tranquilos, ya sosegados y cansados por el maravilloso día, aparezcan los gatos, sobrios, silenciosos, indulgentes, buscando por fin una caricia y la grata compañía de los que estamos cenando.





miércoles, 22 de mayo de 2013

CHARLANDO


Andar entre el paisaje con los perros es un regalo completo, para algunos será minúsculo, para nosotros,  que amamos el espacio compartido, es todo un universo en las entrañas.
Nos gusta la lluvia cuando llueve, la niebla espesa en la mañana,  el sol oscuro que te ciega, el pájaro en el  follaje del viento cristalino, la vida galopando por la la boca, y surcando el espacio transparente el río, el mar, las olas cantarinas, el cielo y la  tierra amarrados en un abrazo.

Arriba, en lo mas alto, hay una red de amigos, personas y animales que huelen a lavanda y armonía. Cruzamos por el mismo destino inconfundible, fundidos en racimos de justicia, paz y nido.
La cifra varía cada día, a veces muchos, otras veces nadie.

Yo con mi dolor a cuestas, extiendo a mi hija y me estremece sentir su energía cósmica, su talle frágil en mi cintura. 
 Es maravilloso salir a correr mundo y confundirse. Quemar la mascara, atravesar la tierra desnuda y terminar semilla. 

Cuando nos vemos cansados, tomamos la avenida y nos sentamos en medio de la calle, a nuestros pies los perros jadean soñolientos. En invierno, la mesa sola y desnuda se colma de café caliente, risas, arena movediza, humo y vino tinto. En entretiempo corre la cerveza ,y siempre, la palabra entre el sonido alegre, esa música que canta y cura, esa voz que tan bien conocen nuestros perros.