Este ha sido un verano dividido. Se inició con un sol escandaloso, un transparente circulo de azules, unos deseos de pisar tierra y fronteras, pero un remoto mensajero del espanto quebró nuestras expectativas; de nuevo, con firmeza, la catástrofe se cebó en el vientre de Xaloc, sacudió y dominó su nombre hasta doblegar su cintura.
De repente, como un bandido enmascarado, se inició el combate por su vida. Ingresado en una sala oscura, con cables peligrosos, radiografías y un lento gotero que en cada gota repetida, como fragante rocío, amanecía la vida. De este modo, a pequeños galopes, agua y tiempo hidrataron su cuerpo.
Descanso, este será un agosto relajado, cortaremos el espacio en breves paseos nocturnos en brazos de una ternura mansa.
ARENA EN LAS SANDALIAS
No hay comentarios:
Publicar un comentario